Jugar con tu hijo

Los niños necesitan tiempo para jugar a solas y con otros niños, sin que intervengamos los adultos. Sin embargo, hay estudios que demuestran que jugar con sus padres es también importante; están deseando pasar tiempo con ellos, les hace sentir especiales.

Lo ideal es que los padres jueguen con sus hijos de manera habitual, incluyendo tanto el juego uno a uno como el juego con más niños y adultos. Si eres un padre soltero o tienes solo un hijo, puedes invitar a amigos y familiares para jugar de vez en cuando.

¿A qué jugamos?

Cada tipo de juego nos da pie a aprender unas habilidades o unos valores distintos, desde el ejercicio de la paciencia hasta la resolución de conflictos, la sociabilidad y la creatividad. Las posibilidades son infinitas:

Podéis jugar “a ser”, pero deja que sea tu hijo el que escoja el tema. Métete en su mundo y deja que imaginen, pregúntales… En definitiva, sígueles la corriente. Haz el tonto con ellos y pásalo bien, pero no les sobreestimules. Sobre todo, aprende cuándo parar.

Utiliza peluches o marionetas para representar situaciones de la vida real que nos enseñen a resolver problemas o desarrollar habilidades sociales. Por ejemplo, deja que el muñeco demuestre cómo no resolver una situación y entonces, con ayuda de tu hijo, actúa de otra manera mejor.

Jugad a juegos de cartas o juegos de mesa para aprender a respetar los turnos, saber ganar y saber perder. Elógiale cuando lo haga bien, anímale si se da por vencido y ríete con él.

Leed un libro juntos y luego pregúntale sobre la historia o jugad a cambiarla e inventad la vuestra propia. Si véis alguna película, observa qué es lo que le gusta y cómo le hace sentir, así descubrirás sus intereses y también podrás abordar cuestiones que aparezcan en escenas molestas de manera más cercana.

En los meses más cálidos, aprovechad el buen tiempo y salid a jugar fuera, el ejercicio es bueno tanto para niños como para adultos, y le ayudarás a trabajar la coordinación motora.

La familia que juega unida, permanece unida

Jugar uno a uno con tu hijo crea un vínculo que durará toda la vida. Es una manera de hacer saber a tu hijo que le quieres y le aprecias, abre la posibilidad de compartir problemas y preocupaciones y ayuda a los padres a conocer y entender a su hijo. Además, es una manera genial de reducir el estrés.

Por otra parte, las actividades familiares son más cooperativas, brindan aún más apoyo y permiten una comunicación abierta. Esto se traduce en un aumento de la autoestima, las habilidades sociales y una conexión que ayuda a niños y adolescentes a reflexionar de manera más juiciosa cuando se enfrentan a dificultades.

Una buena manera de fomentar el juego en familia es establecer una noche de juego en familia. Es una tradición fácil de empezar y se pueden ir añadiendo juegos distintos con el paso del tiempo. Estableced turnos para escoger los juegos y aseguraos de que los más pequeños puedan participar con el resto.

“No dejamos de jugar porque envejecemos, envejecemos porque dejamos de jugar.” George Bernard Shaw

Fuente: https://childdevelopmentinfo.com/child-development/play-work-of-children/pl5/
Foto de portada: “Taller lego” de  EOI Escuela de Organización Industrial.
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